martes, 3 de noviembre de 2009

TE HE ECHADO DE MENOS HOY.


En esta nueva etiqueta que he denominado "campo de estrellas", iré escribiendo sobre otra de mis paranoias: mis mitos. Ya escribí que yo soy mitómano, así que poco a poco desgranaré uno a uno cada uno de estos personajes.

DIEZ AÑOS SIN ENRIQUE URQUIJO

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Este mes se cumplen 10 años desde que Enrique Urquijo marchó de este mundo, y no he querido dejar pasar la oportunidad, una más, para recordar a este hombre que con su voz y sus canciones a compuesto gran parte de la banda sonora de mi vida y la de mucha gente.
Sea este mi pequeño homenaje.
Los Secretos y Enrique Urquijo en particular, son un paréntesis extraño en la música que me gusta y que habitualmente escucho. No suelo seguir a grupos que llegan al gran público, no me suelen gustar. Me suelo ir más hacia la música independiente y en especial hacia la más oscura y tenebrista. Ahí es donde encuentro la posible relación con Enrique. A los Secretos le ha perseguido siempre la tristeza, por mucho que ellos lo nieguen. Las letras deprimentes de sus canciones. El mismo Enrique declaró en muchas ocasiones que era incapaz de componer nada si no estaba triste.
Conocí la personalidad de Enrique a través de un libro publicado por Rama Lama Music, titulado “Adiós tristeza”. Enrique fue un hombre tímido pero apasionado en todo lo que hacía. Cada una de sus canciones reflejan su personalidad inquieta y obsesiva. Tuvo una vida rara, no fue muy afortunado en amores, y los tiempos que le toco vivir, donde las drogas estaban al orden del día, le fueron destruyendo poco a poco.
Mi relación con el grupo viene más o menos desde los 15 años cuando , como toda la gente de mi generación, escuchábamos en lo bares canciones como “déjame” o “sobre un vidrio mojado”, entre medias de muchos otros Hits de la época. Sin embargo algo me atrajo especialmente de la voz de Enrique Urquijo que me hizo investigar mas sobre él. Comprarme algo más que un recopilatorio de Grandes éxitos.
Chocaba bastante en mi, con mis referentes musicales tan diferentes a los de los hermanos Urquijo, que tuviéramos algo que conectara a uno con otros. Recuerdo cuando escuché “el primer cruce” “ojos de perdida” o "quiero beber hasta perder el control" con una base rítmica tirando a Rock and Roll americano y algo country, sonido que en esos momentos yo detestaba, y que sin embargo en la voz de Enrique me parecían espectacularmente bonitos.


Me compre del tirón, “la calle del Olvido” y un concierto que sonaba fatal, donde descubrí la canción mas importante de todas las que escuchado nunca: “Buena Chica”
Este tema tiene para mi especial importancia, porque aparte de las cientos de veces que la habré escuchado y no me canso jamás, tiene un significado especial en mi vida que la gente que me conoce sabe cual es. Es sin duda mi canción favorita ya no solo de Los Secretos, sino de todas.
A mis amigos les parecía lo peor que a mi me gustara un grupo así, mientras lo que se llevaba entre nosotros era mas punk, pero yo no podía evitar sentirme cautivado por la voz de este hombre. Me empapé de su tono tristón y melódico.
Un sábado por la tarde, de camino hacia la Sala Revolver de Madrid, entré junto a un amigo a comprar tabaco a un pequeño bar que pillaba de camino, en la plaza de Conde Suchil. Al cruzar la puerta estaba sonando una canción de Enrique (si no recuerdo mal “ojos de gata”) y comencé a tararearla, pero al acercarme hacia la maquina, vi que sobre una pequeña tarima estaba él, con una guitarra dando un pequeño concierto para muy poca gente, como a Enrique le gustaba. La verdad que no habría más de cuarenta personas allí. Frené de golpe y me quedé hipnotizado por la situación. Enrique Urquijo ya era para mi el gran mito, uno de los primeros mitos de mi vida y estaba allí, tan cerquita que me vio la cara de asombro y sonrió, o me lo pareció a mi. Disfruté de las cinco o seis canciones que tocó y luego marché. Podría haber hablado con él cuando bajó de aquella tarima (que ni siquiera era escenario), haberme acercado a saludarle porque resultaba muy accesible y había muy poca gente, pero a mi siempre me ha paralizado ver a las personas que admiro de cerca y me muero de vergüenza si tuviera que decirles algo. Así que me di media vuelta y me fui, satisfecho de haber vista tan cerca al genio.
Lo demás fueron discos y mas discos: “Adiós Tristeza”, “Dos caras distintas”, “Cambio de planes”.
Cuando salió Cambio de Planes me acababa de dejar con una novia del instituto, una chica que se llamaba Elena y , tonterías de la adolescencia, me iba hacia su barrio siempre tarareando esta canción.
Cada tema de Los Secretos puede situarme en un momento de mi vida. Seguí escuchando tanto al grupo como las dos joyas que sacó con Los Problemas, pensando que Enrique Urquijo era una fuente inagotable de canciones bellas, de composiciones que podían hacer que te identificaras con sus letras.
Pero no fue así.
Enrique falleció el 17 de Noviembre de 1999, con tan solo 39 años. Prefiero no detallar aquí las causas que ya todos conocemos, pero no murió de la mejor forma posible ni en su momento.
Por lo que se de él, siempre fue una persona depresiva. Un hombre al que no le gustaba mucho este mundo y caminaba entre el entusiasmo de su música y el desencanto general hacia lo que le rodeaba. O eso cuentan los medios de comunicación.
A mi la personalidad de Enrique me gustaba, porque si no hubiera así, no habría creado las canciones que creó; pero cada vez que escucho temas como el ultimo “hoy la vi”, “cambio de planes“, “hoy no“ “pero a tu lado“, “margarita” y muchos más, siempre pienso ¿Cuánto hubiera podido dar de sí este hombre si continuara vivo?. Cientos de canciones que se llevó y que no podrá compartir con la gente.
Hace un par de semanas, su hermano Javier ha publicado una maqueta de Enrique en su nuevo disco. La escuchas pensando si hubiera sido para lo nuevo de Los Secretos o Los Problemas, y como hubiera sido ese nuevo CD. Creo que Enrique estaba, cuando murió, en uno de sus mejores momentos creativos, si es que alguna vez tuvo algún momento creativo malo.
Por suerte Álvaro defiende bien sus canciones, y desde que no esta Enrique ha sacado dos discos muy buenos, pero el hueco de este hombre en el escenario y en la música es difícil de rellenar.
Cuando me enteré de su muerte por los medios de comunicación, no lloré, porque los chicos no lloran, pero si sentí muchísimo su perdida. Una semana después le llevé flores a su tumba.
Ahora que se cumplen diez años, volveré a poner un ramo, para recordar que allí, esta la voz más triste y cercana que jamás escuche, y que Enrique resucita cada día en los cientos de personas que después de 10 años seguimos escuchándole casi a diario, probablemente más contento allí arriba, que en este “mundo raro”, que tan mal le entendió.
Con todos mis respetos.

lunes, 2 de noviembre de 2009

DÍA DE DIFUNTOS

Y siguiendo con este ciclo fúnebre, y aunque esperaba escribir sobre otro tema, se ha cruzado el día de difuntos entre medias y me he visto obligado a escribir sobre él. Cualquiera que siga mi blog, sabe de mi afición hacia todo lo relacionado con la muerte y que es un tema recurrente al que siempre vuelvo.
Yo, como casi todos los españoles, recordamos el día de difuntos como un día casi festivo de visita a los cementerios, viaje al pueblo (el que lo tenga) y comida familiar. Algo parecido a lo que ocurre con otras festividades, pero esta sirve para honrar a nuestros muertos.
Sí, ya se que hay gente muy moderna que dice que se les debería recordar en cualquier momento y que no hace falta que sea una fecha concreta, pero yo digo ¿Por qué no?. Hay un día de navidad, un día de la constitución, y un día de los muertos. Es una tradición.
Como seguidor y admirador de las costumbres españolas, cada año me maravillo con todo lo que rodea a este día y me asusto de cómo otras tradiciones que no tienen nada que ver con las de aquí van invadiendo nuestra cultura. Me refiero a la americanada de Halloween.
Mi recuerdo de este día es el de mi madre y mis tías, cubo de agua y paño en mano, yendo a limpiar la tumba familiar. Así sigue siendo. Uno engalana su última residencia como cuando va a recibir una visita. Y los comentarios tipo “no vaya a ser que pase alguien por allí y no tenga flores puestas, o no este la lápida limpia”. A resaltar que suele ser algo femenino, los hombres como mucho las acompañan.
Existe un lado pagano, casi frívolo, que también me gusta como el de llamar a los dulces típicos de ese día huesos de santo. Al fin y al cabo casi todas las fiestas religiosas tienen un inicio pagano.
El día esta repleto de leyendas apasionantes. Mi madre nos contaba que la noche de difuntos, estos están libres por la tierra. Es como una licencia que se les da para vagar nuevamente por el mundo de los vivos. Ella cuenta que en su pueblo toledano, en cuanto oscurecía se encerraban todos en casa por miedo a encontrase con algún ánima perdida.
También herede de mi familia la costumbre de encender un cirio para cada familiar que ya no esta con nosotros. Tradición que cumplimos en mi casa a pies juntillas.
Yo, por supuesto, no he celebrado Halloween ni creo que lo haga nunca. Lo primero porque no me gusta disfrazarme y lo segundo porque mi tradición me gusta muchísimo más que la otra. La veo mas divertida que le vamos a hacer. Prefiero esperar en casa a ver si aparece algún espectro, que vestirme de Drácula y hacer el tonto en una discoteca (con todos mis respetos hacia quien lo haga).
Aunque no es mi día preferido para visitar cementerios a nivel cultural, ya que hay demasiado gente, si es un día para reflexionar sobre la muerte, de como las nuevas generaciones la rechazan y viven al margen de ella y como las personas mayores tienen mucha mas cultura de morir que los mas jóvenes.
Pero bueno, del tema de la muerte y sus tradiciones y su cultura, seguro que escribiré mucho más.

viernes, 23 de octubre de 2009

SER MODERNO

La palabra “moderno” tiene varias acepciones, pero yo me quedo con la segunda: persona que en cualquier tiempo se ha considerado contrapuesto a lo clásico; aunque no la comparto al cien por cien.
Muchas veces me he preguntado ¿Qué es ser moderno?. Y la verdad siempre me he contestado que moderno es aquel que no intenta serlo.
En Internet existen una serie de Biblias de la modernidad hacia una tendencia u otra en la que en diez sencillos pasos te conviertes en alguien a la moda. Ese es el problema, que estar a la moda es ser actual, que no moderno.
Hace años leí un libro de Fernando Márquez "el zurdo", icono de la movida madrileña y co-fundador de Kaka de Lux, que se llamaba música moderna y

que me fascinó, por ser un tratado de lo que yo consideraba modernidad. Como adolescente me limité a seguirlo a pies juntillas. Hace poco lo releí y me di cuenta del absurdo en el que me basaba y como me consideré moderno por imitar a una generación que ni siquiera era la mía.
Si las tendencias musicales, culturales y de vestir te marcan tanto como para seguirlas a ciegas, realmente muy moderno no eres. Por otro lado ser moderno tampoco tiene que ser ir de Underground. Escuchar lo que no escucha nadie, ir a sitios alternativos y en el fondo seguir otra tendencia. Eso puede considerarse independiente, ¿pero moderno?.
Siempre me consideré una persona moderna, tal vez porque nunca me dejé influenciar por nadie ni nada. Si algo clásico me gusta lo tomo. Si me apetece escuchar un día un disco de coplas o boleros lo oigo y si quiero escuchar lo más independiente también. Me gusta algún también algún grupo super ventas que le vamos a hacer.
Yo coincido más con Marshall Bermann al decir que "Ser modernos es encontrarnos en un entorno que nos promete aventuras, poder, crecimiento y transformación de nosotros y el mundo, y al mismo tiempo amenaza con destruir todo lo que tenemos, todo lo que sabemos, todo lo que somos y volverlo a reinventar“.
Ser moderno es un aprendizaje constante, una apertura de mente hacia lo que no conocemos y que podemos añadir a nuestros conocimientos y personalidad.
Algunos tal vez digan que eso es no tener la ideas claras, pero yo no lo considero así, simplemente es avanzar. Si tu pensabas una cosa y alguien te convence de lo contrario, puedes cambiar de opinión, actualizarte.
Si te vestías de una determinada manera, pero un día te ves en el espejo con lo que realmente te gusta y decides que ese es tu estilo, se lleve o no, eso es ser moderno.
Modernidad es transformación, que no rebeldía. Modernidad puede ser transgresión, pero no transgredir por que sí, sino transgredir porque necesites saltarte una norma para ser feliz.
Hay personajes televisivos que van de modernos, pero que debieron serlo en su época porque ahora simplemente repiten lo que ya hicieron, y peor aun los que lo imitan.
Ser moderno es una actitud. Algo inherente a las personas inquietas. Es mas moderno quien asume lo que es, que quien intenta ser alguien que no podrá ser jamás.

jueves, 8 de octubre de 2009

El sindrome de Peter Pan

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Uno nota que se esta haciendo mayor cuando salen noticias en Tv como las del botellón y opina: “que mal va esta juventud”; o cuando ve el nuevo programa de Antena 3, aula del 63 me parece que se llama, y piensa, “en mis tiempos existía mucha mas disciplina en el colegio y salíamos todos bastante mejor formados.
Entonces es cuando me doy cuenta que empiezo a hablar como los padres. Que la generación que ahora domina la diversión ya es otra, y que la mía, inevitablemente, se ha quedado atrás en estos temas.
Uno se da cuenta de que ya no es tan joven, cuando por curiosidad ve en el Youtube un capitulo de los Fraguel Rock y añora su infancia. Cuando se pone en casa el primer disco de Héroes del Silencio y recuerda su adolescencia de la que ya han pasado casi 20 años.
Y es que inevitablemente nos hacemos mayores y no hay que tener ningún reparo en decirlo y asumirlo. Asumir la treintena es un logro que a muchos nos cuesta.
Por suerte, me puede mi sentido del ridículo y cuando intento vestir como si tuviera quince años, me doy cuenta de que esa moda, lo que yo considero juvenil ya no es actual. Mejor ser coherente con la edad.
Una de las cosas que mas me asusta es el baile. Menos mal que yo nunca he sido de bailar (salvo en estados de embriaguez). Cuando ves a los de 40 para arriba, observas un baile como mareado, como cuando los padres bailan música Pop en las bodas. ¿lo dará la edad?, piensas. ¿Y si yo me convierto en un mayor que baila así alguna de las pocas veces que piso una discoteca? Y lo peor ¿y si no me doy cuenta?… Mejor no bailo.
¿Y cuando ves a algún amigo ya de 37 o 38 con un Levis 501 y un polo Lacoste corto y ajustado? y piensas, espero no verme nunca así, tan pasado de moda.
Entonces, en todos y cada uno de estos momentos es cuando te das cuenta de que te estas haciendo mayor y que la vida ahora te ofrece otras cosas, ni mejores ni peores, tan solo otras cosas.
El “Obregonismo“, tendencia a la que yo llamo de las personas que no asumen su edad, es algo que no esta inventado para mi.

jueves, 1 de octubre de 2009

SEPTIEMBRE

Septiembre es un mes raro. Es el mes que yo llamo bisagra. En septiembre es cuando la mayoría de la gente se plantea el año y no en Diciembre.
Cuando regresé de vacaciones de verano, este año y todos, venía cargado de proyectos: comenzar a estudiar inmediatamente; terminar mi segunda novela; apuntarme a una ONG; pasar más tiempo con los amigos que quiero, y con la familia por supuesto. Hacer dieta rigurosa, volver al gimnasio …. Y porque no, pensar en un nuevo negocio que lleva rondando algún tiempo por mi cabeza.
Según caen las hojas del calendario te vas dando cuenta de que Septiembre va avanzando y aun no has abierto un libro ni has hecho casi nada de lo que tenías previsto. Y eso pasa año tras año. Y eso a veces hasta frustra. Ya no tanto, porque en el fondo te lo esperas.
Bueno, vengo cargado de proyectos que luego se van desvaneciendo sin que pase nada.
Entonces ves que Septiembre se acaba y piensas, tal vez en Octubre que ya estoy más alejado del verano me dedique a todo lo que tenia pensado iniciar en Septiembre.
Esta por ver.
Lo increíble es que al final, cuando llega nuevamente Agosto, miro para atrás y veo que el año a dado más de sí de lo que pensaba y he conseguido, si no todo, gran parte de lo que me propuse el curso anterior.
En cuanto a las estaciones, debo decir que la vida me ha enseñado a disfrutarlas todas. Antes, hace unos años, para mi existía invierno (de Septiembre a Mayo) y Verano (de Junio a Septiembre), ahora no. La primavera y el otoño me gustan tanto como el verano y el invierno.
Espero aprender también que a pesar de disponer de Agosto para proponerme nuevos proyectos, Septiembre solo sirve para madurarlos, y no para iniciarlos.
En cuanto a este Septiembre, el de 2009, debo decir que me siento bien. He recuperado algo de mi vida social, lo cual me hace sentir rejuvenecido. He leído algunos libros atrasados. He bajado los de la oposición de la estantería, aunque aun no los he abierto, y he terminado de restaurar mi primera novela para que este dispuesta para enviar a las editoriales (a ver si alguna se anima). Hasta me ha dado algo de tiempo ha escribir algo de la segunda.
Estoy contento. Septiembre no se ha portado mal.
Ahora llega ya el frío. El invierno me gusta. Tardes enteras en casa. Los domingos leyendo junto a la calefacción y viendo un montón de películas y series atrasadas.
Pienso viajar este año. Hacer senderismo en el hayedo, alojarme en un monasterio que ya tengo mirado y dedicar mas tiempo a afianzar los lazos con mis amigos.
Veremos a ver.

jueves, 24 de septiembre de 2009

LA MUERTE SIENTA TAN BIEN



Curioso tema este de la muerte y sus protagonistas, los difuntos, eso que algún día seremos todos. Si, ya sé que hablar de la muerte es un tema tabú y según algunos bastante desagradable; sin embargo nos toca lidiar con el cada día y en cada momento. Pones la tele y hay muertos. Cada semana te enteras que murió el padre de un amigo o la hermana de la vecina. Uff que repelus. Y a pesar de esa estrecha convivencia no nos acostúmbranos a que tenemos como morir.
La muerte para mi tiene dos vertientes: la mala (tanatorios, entierros, duelo, lagrimas …) y la buena que es la que me gusta.
El lado frívolo de la muerte que llamo yo.
En ese apartado tan divertido circulan desde rascayú hasta los vampiros (o no muertos), desde la güijas hasta las experiencias cercanas al a muerte, donde se pasea por un túnel luminoso hacia el otro lado.
Que dos vertientes más distintas de la misma cosa.
Todos tenemos miedo a la muerte, a la propia y mucho más a la de nuestros seres queridos, porque en el fondo dudamos que allí, en el otro barrio, haya algo. ¿Y si no hay nada? se acabo el lado frívolo del asunto, ya solo queda el entierro. Yo prefiero pensar que hay algo y así pierdo el miedo, que no la pena.
Mi amigo Manuel Ocasar, me regalo hace años un libro de Luis Carandel sobre tumbas y cementerios, esquelas simpáticas y demás (libro que por cierto no me canso de ojear y que recomiendo a todo el mundo), donde viene una escalera hacia arriba en la que en el primer escalón hay un bebe, en el segundo un adolescente y de hay hasta el quinto donde esta sentado un hombre de mediana edad. Luego la escalera empieza a descender hasta que el último escalón reposa una calavera. Escalofriante.
Si entramos en el tema Vampiros, no paro. Los no muertos, siempre me han gustado tanto que en las películas me pongo siempre de su lado, deseando que chupen mucha sangre de las rubias tan tontas que aparecen para que las muerdan. Me caen también.
Para frivolidad de la muerte, nada mejor que mis adorados Monster, nuevamente, ya que German no deja de ser un ser creado con diferentes cuerpos de cadáveres.
En cuanto a lo grafico, reconozco que me apasiona. Siempre adore las calaveras de escayola que utilizo para adornar mi casa y las películas de terror con muchos fantasmas.
Por eso recomiendo profundizar a todo el mundo en lado divertido de la muerte, para quitar yerro al asunto y reírse un poco.
El miedo gusta. Esa sensación hacia lo desconocido, hacia lo oscuro. Me trago todos los programas de cuarto milenio para vivir en cada historia las experiencias cercanas a la muerte. Yo siempre imagino la mía propia como la de la película Ghost, con un túnel luminoso y todos mis seres queridos fallecidos esperándome al otro lado, pero antes espero haberme levantado unos metros sobre mi mismo y contemplar el entorno.
Que extraña relación con la muerte la mía. Prefiero pensarlo y así cuando llegue no me asusto.
Volviendo a lo frívolo, antes hablaba de Rascayú. Un cadáver viviente. Es curioso, desde pequeños vemos esqueletos hasta en el colegio y sin embargo dudamos de ser nosotros mismos por dentro, como rascayú, que es un cadáver y le preguntan ¿Cuándo mueras que haras tú?.
En un viaje que hice a Asturias con mi amigo Pepe, estuvimos en una pequeña iglesia románica en medio de una pradera que gracias al párroco pudimos visitar ya que estaba en obras. Cuando entramos todo el claustro estaba levantado. Centenares de huesos se amontonaban en sepulcros descubiertos, perfectamente conservados. Esqueletos de niños pequeños y en especial recuerdo una tumba con un adulto y un niño en el mismo hueco. Varios antropólogos se paseaban entre ellos tomando muestras y clasificando. Recuerdo esta experiencia con una de las más místicas de mi vida, por todo lo que llegué a pensar sobre la muerte en ese momento y que paso de reproducir aquí.
Los cementerios, sobre todo los antiguos me parecen un lugar perfecto para pasear. Últimamente le he cogido gusto al de la Almudena. Tan grande y lleno de famosos. Así tengo la posibilidad de tenerlos cerca aunque sea muertos. Dos de mis mitos están allí: Enrique Urquijo y Lola flores. Me encanta perderme por entre las tumbas leer las inscripciones y hacerme fotos en las mas bonitas, ya que hay verdaderas joyas funerarias. Recomiendo a todo el que pueda que lo visite, porque resulta mucho mas apasionante y tranquilo que el Retiro.
Admiro a los ancianos de los pueblos que cuando les preguntan que tal están contestan : “Aquí, esperando la muerte“. Que realismo sus palabras. Ojala yo pudiera asumirlo con tanta naturalidad.
En fin y por terminar, decir que si nos reímos de la muerte, sobre todo de la propia, seguro que vivimos, lo que nos quede muchísimo mejor que si nos olvidamos de ella, como si fuera algo ajeno que seguro que nunca nos tocara.

lunes, 14 de septiembre de 2009

CONTEMPORIZAR

No soy una persona nostálgica, mas bien lo contrario, creo que el mejor momento de la vida es el presente.
El pasado tiene poco que ofrecer; lo vivido, vivido esta y poco mas. Aunque inevitablemente hay cosas del pasado que me gustan mas que el presente. Me parece que los 80 y mediados de los 90 fueron mas divertidos que el presente. Hecho en falta las grandes discotecas del centro de Madrid, Xenon de Callao, Pasapoga en Gran Via, y el Revolver de Galileo donde pase tantos y tantos momentos buenos. Sin embargo mirar atrás no sirve de mucho salvo en lo cultural que sirve para aprender. Si no hubiera vivido todo lo que me toco y quise vivir, si no hubiera escuchado aquella música ni hubiera conocido a aquella gente, yo no sería quien soy.
Si tengo suerte de algo, es de mi capacidad para contemporizar, para vivir el presente; porque igual que digo que el pasado forma parte de mi vida, mirar hacia atrás me aburre mucho. Cuando me encuentro con gente que ya no forma de mi vida y que nunca debió formarla, me aburro (que no aquellos otros con los que tanto tenia en común). Cuando me hablan de personas y grupitos de los que ya pasé pagina me aburro; y cuando me dan la tabarra con que cualquier tiempo pasado fue mejor me aburro mucho más.
Hay veces que sin querer escucharlo, me entero de personajes que pasaron por mi vida y que aunque daría hasta dinero porque desaparecieran están siempre ahí, incordiando, repitiendo las mismas cosas una y otra vez. Entonces es cuando más me revelo y pienso en el futuro.
El Futuro; si algo aprendí de la mentalidad Punk, es lo de no hay futuro. Es tan cierto que dudo de él. Si en el pasado pienso poco, en el futuro menos.
Me gusta el presente. No por mi presente sino por el presente generalizado, el de toda la gente (el mío también), pero echo en falta a personas que ni conozco y otras que se esfumaron. Aquellos con los que podía hablar de casi todo. Que compartíamos gustos y aficiones, rarezas y manías. Y a los que no conozco, porque estoy seguro de que por ahí debe haber gente con la que pueda hablar de todo lo que me gusta.
A veces miro el entorno y lo veo demasiado “descafeinado”, sin sustancia y sin criterios. Si por la radio ponen esto escucho esto. Si se lleva salir por aquí, aquí voy. Si un libro se vende mucho (suponiendo que lean), ese me compro … uff que pereza. ¿y los que se repiten?: 10 años hablando de lo mismo, 10 años escuchando lo mismo, 10 años con la misma gente y saliendo por los mismos sitios ¡Aburridos!
Me hacen aun más gracia, noticias como la que escuche el otro día, cuando dijeron que se reeditaban todos los discos de los Beatles y un montón de frikis de 20 años hablaban de ellos. A mi si me preguntaran una canción de los Beatles ni sabría decirla. No son de mi generación, no me interesan.
¿Tan difícil es vivir el presente?¿Innovar, aprender cosas nuevas?. Que si, que en los 80 Marc Almond estaba de moda. Para mi ahora también, pero también existen los Killers. Que si, que Hellraiser fue la Ostia; ya, pero ahora se graban películas de terror en 3D. Es verdad que con Martes y 13 me reia, pero donde este Muchachada nui... Si, tuve unos amigos hace años con los que me lo pasaba bien, pero ahora me parecen unos muertos aburridos.
En definitiva, hay que quedarse con lo mejor del momento, ponerlo todo sobre la mesa, coger lo que nos gusta, despreciar lo que no, mezclarlo todo, digerirlo y a otra cosa.
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