jueves, 30 de junio de 2011

Ruta de las velas por San Isidro

Definir lo que ocurrió el Lunes pasado en el cementerio de San Isidro es difícil si no se estaba allí, ya que no se trataba solo de una visita cultural, se trataba de vivir el lugar, de descubrirlo paso a paso: su historia, sus ilustres personajes, sus preciosos panteones.
Se trataba de dejarse llevar por el silencio, por el olor de las velas y la música que ambientó el espectáculo. De la mano de Marta y Marieta de Pervive, quien tan exquisitamente me trataron, fuimos recorriendo el lugar despertando a cada paso una nueva sensación, un extraño diálogo interno.
Vamos por partes.
Con motivo del bicentenario del cementerio, el presidente de la sacramental, junto con Pervive organizó por primera vez la ruta de las velas. El acto consistía en descubrir el lugar y su historia al atardecer, a puertas cerradas e iluminado por velas … el resto fueron sorpresas. Gracias a esta iniciativa, pude visitar libremente el interior de los mas significativos panteones, como el de Gandara, fotografiar preciosas esculturas ocultas para cualquier visitante. Marta me hizo sentir como un verdadero Vibs (Very Important Blogger) termino acuñado por ella misma, y me dejó que entrara saliera, fotografiara y viera todo lo que estaba a mi alcance sin restricción alguna, conocedora como es del respeto que tengo hacia este lugar.
Poco después llegaron el resto de invitados. Todo el eje central del cementerio estaba iluminado por velas y ascendieron hasta el recibidor, donde el guía y la dama de blanco los recibió e invito a pasar al recinto. A partir de ahí y de la mano de ambos así como del historiador, fuimos descubriendo cada detalle de la ruta. Nos contó anécdotas curiosas y tristes para los amantes de la cultura, como el fusilamiento de el cristo o el destrozo a esculturas del panteón de los duques de Denia durante la guerra civil española. La historia de la Fornarina, enterrada allí, cupletista famosa de principios de siglo. Hubo tiempo para escuchar el silencio, algo tan preciado en Madrid. Hubo momentos para escuchar versos, para disfrutar de la danza del silencio frente a uno de los
más bellos panteones de la sacramental. Poco a poco fue haciéndose de noche y el lugar adquirió aun más belleza. La luz de las velas le dio un matiz distinto y desconocido para mí.
Paseamos aun por más recovecos y terminamos con un concierto de arpa magistralmente interpretado en el interior de uno de los múltiples panteones que posee este lugar.
Como bien digo es difícil describir la tarde, ya que se trataba más de sensaciones que de cultura como tal. Para mí, que los cementerios son lugares que visito con frecuencia y que fotografío siempre a escondidas, tener la libertad de pasearlo, verlo, escucharlo y saborearlo fue todo un lujo.
El trato de Pervive, como siempre excelente. La puesta en escena espectacular y las fotografías … juzgad por vosotros mismos. Podéis verlas todas pinchando aquí.
En el último momento Marta me invito a la presentación oficial al día siguiente, ya que el lunes era más bien un ensayo general y de buena gana hubiera asistido si el tiempo me lo hubiera permitido. No obstante, conociendo como conozco esta web seguro que no tardará en sorprenderme con algo nuevo.


No son los muertos los que en dulce calma de la paz disfrutan,
muertos son los que tiene muerta el alma y viven todavía.


La vida no es la vida que vivimos,
La vida en el honor es el recuerdo.
Por eso hay hombres que el mundo viven,
y hombres que viven el mundo de los muertos.

jueves, 16 de junio de 2011

Otro verano


Otra vez verano, a un paso del calor y apenas si he olvidado el del año pasado. Una caja llena de fotos que se decoloran y adquieren tonos apagados, al igual que se apagan los recuerdos de otros años, de otros veranos.
Veranos frente al mar, observando las motas doradas que flotan sobre el agua calmada del mediterráneo. Aroma a bronceador y arena. Sonidos que se mezclan con el aire salado de la playa.
Fotografías de otros años, sonrientes frente a una discoteca, sudando al lado de la piscina. Una cana más, una arruga en la frente que se suma cada año; un recuerdo que se añade al anterior. ¿Te acuerdas de aquel verano que …? ¿Dónde estábamos aquel años que comimos en una terraza desde la que se veía toda Ibiza? ¿Esa paella tan mala fue en Altea? ¿Y esa vez que decidimos buscar la playa mas escondida de la isla y casi nos perdemos?
Veranos que marchan con olor a cloro de piscina, canciones y risas. Con un color dorado, azuleando en nuestra memoria Amigos que se repiten en cada fotografía, de cada año. Que sonríen cogiéndote por los hombros, haciendo alguna tontería mientras posas para salir lo más guapo posible, lo más moreno.
Veranos infantiles, con mama mucho más joven, con papa en la playa ataviado con un sombrero de paja, cómicos, sonrientes..
Y ahora empieza otro verano, otra temporada repleta de momentos que luego marcharan y que ya no volveran. Siestas hasta que se pone el sol. Helados de todos los sabores en la nevera; Chicas y chicos guapos que apenas cubren su cuerpo. Noches de terrazas hasta las tres de la mañana. Copas y porros …
El campo lleno de amapolas, efímeras, que se bambolean al compás de una brisa que quema la piel. Montes llenos de árboles que rompen con una belleza infinita y la voz de mi madre avisándome que la comida esta preparada. “¡Sal de la piscina que te vas a cocer!“
Veranos que van pero vuelven, aquel en que te enamoraste, aquel otro en que te quedaste colgado, sin amigos que te acompañaran. Veranos de fiesta continua, de borrachera diaria. Veranos familiares, veranos de lectura, de risas, de viento.
Otra vez llega el verano ¿que me deparará este año, me pregunto?. Cada vez que termino pienso que el siguiente ya no será igual, pero vuelve, y la vida me recuerda que no cambia el verano, sino yo. Que con el calor me derrito como un hielo y me vuelvo a congelar con la llegada del invierno; que me convierto en vapor las noches de agosto para volver a flotar de la mano de mi gente por los montes que rodean mi casa de campo, por la playa que me vio crecer; con el camino de santiago que este año recorreré por segunda vez
Hoy veo las fotografías de otros años como el que ve una película que hace tiempo que no visualizaba, y apenas si me reconozco. ¿Ese soy yo?¿todo eso lo he vivido?
Menos mal que las personas que aparecen en todas esas fotografías están cerca para recordarme que si, que es real, que aquel verano existió y que ahora llega otro, juntos como todo los años, como durante todo el año.

jueves, 9 de junio de 2011

Cementerio Sacramental de Santa María


Este cementerio es el último de los tres sacramentales de Madrid. Junto Con San Isidro y San justo, todos ellos situados en el distrito de Carabanchel, Santa Maria es tal vez el menos conocido de todos.
Tras la construcción en el reinado de José Bonaparte de los dos primeros cementerios de Madrid;el Cementerio General de Norte (1809) y del Sur (1810), diversas Archicofradías y Sacramentales de la ciudad empezaron a construir paulatinamente sus propios cementerios para enterrar en ellos a sus afiliados. Uno de estos fue el de la Sacramental de Santa María, construido entre 1841 y 1842 bajo la dirección del arquitecto José Alejandro Álvarez, sobre una antigua ermita dedicada a San Dámaso -en las inmediaciones del actual parque de San Isidro-.
En este cementerio -en el que a partir de 1844 también se enterrarán aquellos pobres que morían en el Hospital General- fueron enterrados entre otros la actriz Loreto Prado, el General Polavieja, el Alcalde de Madrid José Francos Rodríguez, o el escritor Enrique Jardiel Poncela.
La sensación que da este lugar, al igual que el resto de Sacramentales, es de absoluto silencio y soledad. A pesar de estar ubicado junto al tanatorio de San Isidro, donde el trasiego de coches es constante, una vez atraviesas las tapias de la necrópolis, todo se vuelve calma, hasta el punto de pasear con el corazón algo encogido.

Santa Maria está en lo alto de la pradera de San Isidro, con unas vistas espectaculares de Madrid. Aunque no es quizá el cementerio mas llamativo de todos los que la ciudad posee, y sobre todo después de haber visto tantos, no deja de ser un lugar mas que interesante ya que posee diversas esculturas de gran interés. Podéis ver todas las fotos pinchando aqui

lunes, 16 de mayo de 2011

Papá


Pocas veces hablo de mi padre, muy pocas. Es un terreno que guardo solo para mí y casi nunca profundizo en él, quizá por miedo a lo que pueda encontrar. Sin embargo no puedo empezar este mes sobre los hombres de mi vida sin atribuirle el primer puesto, ese que por mérito propio le corresponde.
Este año 2011, hace ya veintiuno que marchó. Veintiún años sin mi padre. Cada vez que lo pienso, me doy cuenta de que llevo ya más tiempo viviendo en su ausencia que el que la vida me dio para conocerle. Me he acostumbrado a vivir sin él, sin embargo muchas veces me he preguntado como hubiera sido mi vida si mi padre hubiera vivido más tiempo, una pregunta que nunca tendrá respuesta.
Desde la distancia y la madurez que me da la edad, me doy cuenta de que él y yo eramos bastante diferentes en casi todo y demasiado iguales lo demás; un genio fuerte heredado de él, soberbio a veces, temperamental siempre. Un carácter explosivo y difícil , por lo que el choque hubiera sido constante.
En los catorce años que la vida me dio para conocerle, sus enseñanzas dejaron en mí una huella que se prolonga a lo largo del tiempo: su sentido de la responsabilidad, del honor, de la disciplina y de la la palabra , con razón era hijo de militar y licenciado en magisterio. Un gran maestro que me enseñó los pilares básicos de mi vida sobre los que se sustentaría el resto de mi existencia.
Su sombra, alargada como la de un ciprés (ese que ahora le cobija y le da sombra) llega hasta el presente. En muchas ocasiones, ante situaciones complicadas, no tengo más que ponerme en lo que él pensaría, en lo que me aconsejaría si siguiera vivo. La solución siempre me la da.
Mi padre fue un hombre recto, no lo niego, de los de antes. Un hombre al que no se le ponía nada por delante y que como objetivo siempre tenia el reto de mejorar; mejorar de trabajo, de casa; darle a mi madre todo lo mejor, que nunca le faltara nada. Se amaron y se amaran hasta que los dos vuelvan a reunirse. Nunca los vi discutir, ni levantarse la voz, y estoy seguro que marchó de este mundo tan enamorado de ella como el primer día.
Es raro que siendo tan aficionado a los cementerios, el mio, donde esta él y donde terminaré yo, le visite tan poco. Pero no hace mucho pasé por la puerta y me acerqué hasta el panteón familiar. Me senté un rato sobre el mármol blanco y recién pulido e hice lo que no había hecho hasta entonces: hablar con él.
Le pregunté lo que sentía al verme, si sentía orgulloso de mi o si se avergonzaba (creo que yo no soy el hijo que el se hubiera imaginado). Le dije como me iba la vida (como si él no lo supiera), cuales son mis proyectos, mis decepciones. Cuales son mis metas, mis ambiciones...
Le reproché haberse ido tan pronto, sin dejarme tiempo a conocerle más y sustentando el papel de cabeza de familia que no me correspondía por edad. No me contestó, naturalmente, pero no tuve más que mirar mis manos, mis andares, mi rostro, mi comportamiento, mi forma de ver la vida, de caminar; mis creencias más profundas, mi sentido del honor y mi propia moral, para darme cuenta de que dentro de mí sigue estando vivo y sus genes circulan por mi sangre.
En casa quedan sus fotografías que amarillean poco a poco con el tiempo. Su sonrisa enmarcada, su presencia que no se ha evaporado a pesar de los años transcurridos. En casa, de una manera u otra se sigue sentando a la mesa y viniendo de vacaciones. En casa, después de veintiún años sigue estando presente.
Pero allá donde esté de verdad, desde lo alto, estoy seguro que sonríe cada día al verme ( al vernos) y se siente bien porque sabe que tuvo el tiempo suficiente para dejar hecho bien su trabajo.

Desde pequeño, esta canción que acompaña la entrada me ha recordado a él, sé que era de sus preferidas, así pues, que vuelva a sonar beguin the beguine para que vuelva a escucharla.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Hombres

Los lectores más veteranos de este blog recordarán que el año pasado, en este mismo mes decidí hacerlo temático y dedicárselo a las mujeres. Incluí en él varios textos hacia mi madre, primer amor y algún que otro de mis mitos femeninos( Quien este interesado aun se puede visitar) para terminar con un homenaje a los blogs con nombre de mujer.
Bien pues este año siguiendo el mismo concepto he decidido dedicar lo que queda de mes a los hombres en general y a los que me han acompañado a lo largo de mi vida en particular: mi padre, mis mejores amigos, y mis mitos masculinos. ¿Quien se ganará el premio de blog con nombre de hombre?
A pesar de que mi vida a estado rodeada de mujeres, y mi familia ha sido predominantemente matriarcal, fuera de casa mi universo a estado rodeado de hombres de todas las caracteristicas posibles; desde los mas rudos "machotes" del gimnasio o instituto, hasta los mas "no menos machotes" que salen todos los fines de semana por Chueca, y ese punto intermedio (la mayoría, la verdad) que ni una cosa ni otra. Un abanico amplio de personajes que han conformado mi vida y me han influido de una forma determinante en mi forma de ser.
El universo masculino es muy distinto al femenino. Se guardan más las formas, se mantiene mucho más la compostura... y es más noble. Entre mi grupo de amigos siempre se ha dicho que cuando una mujer entra lo revoluciona todo y lo lía mucha mas, aunque generalizar no es mi estilo.
Hay hombres buenos y malos, hombres sencillos y cercanos, hay hombres rencorosos y vanidosos. Haber, hay de todo.
Recuerdo a mi amigo Juan Grande, con el que aun tengo trato. Un pintor estupendo, de los mejores que jamas conocí. Una persona influyente en mí y con una personalidad compleja, bipolar. Casi todo mi humor y mi forma de ver la vida se la debo a él. Aun cuando quedamos o nos encontramos por ahí, el tiempo que estamos juntos tengo la sensación de estar con alguien "de los míos", de los que saben como reírse de la vida. Recomiendo que visitéis su espacio para que alucinéis con sus pinturas.
También recuerdo especialmente a mi profesor de Literatura del colegio. Un hombre que me hizo amar las letras tanto como el aire. Alguien que me enseñó el poder y la fuerza de las palabras y el viaje que ofrece cada página de un libro.
Recuerdo a amigos que duraron un suspiro, a los que todavía me acompañan. Iré desgranando a los mas importantes que al final no son muchos.
No podría sin embargo, aparte de unos cuantos, recordar a todos los amigos que han pasado por mi vida, solo a los que dejaron huella, por buena gente o por mala. Hombres de cuyo nombre no quiero acordarme que fueron levantando odios a su paso; habladores, pretenciosos. De todo tiene que haber.
En fin, mi experiencia con el genero masculino es tan amplio como con el femenino, así que a ver si en este mes, consigo sacarlos todos a la luz.
Por cierto, como se que por aquí hay mucho homo - erotismo, advertir como ya dije una vez, que mi blog es negro, gris o blanco, pero nunca verde. Así que no esperéis nada de ese tipo.
Os dejo escuchando esta canción y en breve comienzo con mi mes temático.

viernes, 29 de abril de 2011

involución

No siempre miro adelante. A veces me ocurre que sin querer me veo envuelto en involuciones, como si mi vida transitara por corrientes circulares en el tiempo. Un vaivén continuo que aunque tiene como meta avanzar, a veces retrocede. No me disgusta la verdad. No soy yo de los de mirar atrás o quedarse anclado en pasados remotos que poco tienen que ofrecer. Lo del “no hay futuro” también lo llevo a cuestas desde mis raíces punk; pero las involuciones surgen solas.
De un tiempo a esta parte vuelvo a quedarme en casa de mi madre. Mi casa.
El gasóleo ha subido y el sueldo ha bajado tanto que vuelvo al hogar familiar y me ahorro una pasta en viajes del trabajo a casa (Alcalá - Madrid).
Quedarme de lleno otra vez en mi habitación, volver a cenar cada día con mi madre, reencontrarme por la calle con antiguos amigos, compañeros de colegio e instituto me ha hecho volver inesperadamente a un apartado de mi vida casi acabado.
El otro día yendo de casa al trabajo, andando claro, pateando las calles de mi Alcalá del alma, recordé mi adolescencia y juventud por todos esos rincones, por cada calle de mi ciudad. Sentí que estaba en casa, como si todo el tiempo transcurrido desde entonces, desde que me “independicé” por llamarlo de alguna manera, hubiera sido solo un sueño, un parón del reloj que después de volver a ponerse en marcha, vuelve a situarme en mi sitio.
Mi ciudad. Alcalá es mi casa y mi mundo … tal vez mi mundo adolescente, pero mi sitio.
De repente me veo otra vez estudiando, otra vez con problemas para llegar a fin de mes. Otra vez ilusionado y asustado apartes iguales ante un futuro incierto.. Igual que cuando tenia 20 años, igual de perdido que entonces.
Si, estoy metido en una intensa involución. De un tiempo a esta parte han vuelto a mi vida amigos y amigas que creí perdidos (jamás olvidados, yo nunca olvido a un amigo). Personas de las que hacia diez años que apenas sin sabía nada. Reaparecen, quedas a tomar una cerveza y piensas ¿Por qué me he pasado tanto tiempo sin ver a estas personas, si estaban al lado?. Y te alegras y recuerdas que entre ellas y ahora, ha habido muchas más que se quedaron perdidas en los limbos del tiempo, sumergidas también en corrientes circulares.
En casa de mi madre siguen estando mis libros de texto, mis proyectos de fin curso; carpetas con recortes del instituto, mis primeros textos en folios ya amarilleados por el tiempo. En casa de mi madre continúan mis cintas más antiguos, las que no me lleve a mi casa o tire cuando salieron los mp3. Aparece aquella cinta grabada, la primera que escuche de Dead Can Dance, o de Sister of Mercy, y en un cassete antiguo vuelvo a escucharla en algún momentito que queda libre.
Luego, llega el fin de semana y regreso a mi casa, a mi casa de “independizado” digo, y otra vez es presente. Pero de un tiempo a esta parte, no se muy bien lo que es presente y lo que es pasado, y lo que es aun peor, no se lo que prefiero.
Así pues, me dejo llevar, balancearme en estas involuciones - evoluciones, tan repentinas y rápidas. Escojo una de esas camisetas negras de Bauhaus y me la pongo en mi casa de “independizado” y me pierdo entre antes y ahora.
Supuestamente el ser humano evoluciona siempre, pero yo que no soy humano, que soy más bien universal, acabo de descubrir que más qué evolucionar, estoy involucionando y que por el camino ya no se ni a donde voy.
Lo mejor de todo, es que me gusta. Para muestra dejo un tema de aquellos que escuchaba con 20 años, que no he dejado de escuchar y que ahora vuelvo a escuchar mas veces si cabe, como un túnel del tiempo que me mantiene unido.

lunes, 18 de abril de 2011

Prefiero y Prometo

Prefiero las cosas sencillas, básicas, esas que nos satisfacen a poco precio. Que sé yo, una tarde de charla, un paseo sosegado por el campo, leer a Benedetti frente al mar, pedalear con mi bici por el Retiro.
Prefiero que me quieran, a que me ignoren, respetar a ser a respetado. Prefiero escuchar lo que me cuenten que bombardear a nadie con mis traumas, que para eso ya esta el blog.
Prefiero a una persona buena que a cientos malas, y a un amigo que merezca la pena, que a muchos conocidos a los que saludar.
Andar por la vida con paso firme, que de puntillas no se aguanta el equilibrio.
Prefiero el olor de la piel recién lavada, que un exceso de perfume, una sonrisa sincera que la que me ofrecen el banco (solo cuando voy a ingresar).
Aun mantengo un poso de inocencia, ya es difícil, no quiero ser un resabiado de la vida, un adulto maduro y con las ideas claras. Prefiero seguir paseando por el país de “nunca jamás”, que crecer de golpe y tenerlo todo claro. Así no me cuestionaría nada.
Prefiero respetar otros puntos de vista, la fe de los demás, las ideas políticas de cada uno, que imponer las mías (exponerlas es otra cosa).
Disfruto más perdido en cualquier tasca, en cualquier antro de Madrid, que en las discotecas mas selectas. Prefiero a la gente de la calle que a los del Congreso, normalmente son mucho más sabios. Prefiero contar lo que me sale de dentro que imponerme una norma.
Me quedo con el verbo querer y no con el de odiar, el cual destierro de mi vida en cuanto empieza a hacerse notar (debe ser algo humano).
Prefiero las faltas de ortografía, las palabras mal dichas de mis vecinas del barrio, las conversaciones de las señoras en la cola del supermercado, que a Sarkozy, Merkel y Zapatero en la sede de la unión europea decidiendo el futuro de la humanidad … Así nos va!
Prefiero tolerar, que discriminar; la peseta al euro, el dialogo a la sordera. Prefiero el olor a cocido madrileño en casa de mi madre, a un asado de foie de oca, con guarnición salvaje del mas allá, aromatizada con canela clavo y azafrán de las islas Seychelles.
Prefiero la literatura a la prensa, la música al ruido de los coches. La fe en Dios, a la negación de la existencia del alma. Prefiero creer que somos algo mas que materia, como un cerdo o una vaca, y que de repente nos hemos convertido en seres humanos. Prefiero pensar así.
Prefiero que España sea una, y no dos, que lo de las dos Españas me suena a algo malo, muy malo que no quiero fomentar.
Prefiero ser tonto, a ser tan listo como la mayoría. Por que a un tonto siempre le queda la opción de aprender, caer, levantarse y equivocarse, que a los tontos todo se nos perdona.
Por eso prometo respetar por igual a las personas de derechas y a aquellos que aun creen en la izquierda. Yo me quedo en medio, lo prefiero, por que ambos tienen la misma parte de razón y derecho a creer en lo que quieran.
Prometo que mientras tenga vista, y cordura, seguiré soñando con los versos de Machado y las historias de García Márquez. Que seguiré escuchando toda clase de música mientras mis oídos puedan oir lo que cada uno me quiera contar. Cada post que leo vuestro, engrandece mi catálogo de conocimientos.
Prometo no abandonar jamás a mis amigos, ni que nadie de mi entorno se sienta olvidado por mí. Querer a los que me quieren y a los que me odian. Poner la otra mejilla no me hace débil sino superior al rencoroso.
Llamar al amigo que no me llama por falta de tiempo no me rebaja, me engrandece. No crecer, no me hace inmaduro, sino capaz de mirar el mundo cada día con ojos nuevos.
Creer en Dios no me hace ignorante, ni infantil, ni antiguo, ni mojigato, me hace persona; al igual que creer en el ser humano, me humaniza.
Prometo conocer gente nueva, propósito que me persigue desde hace tiempo, reírme de todo, aprender de la sabiduría de los demás.
Y prometo, ante todo, ser feliz conmigo mismo y hacer felices a los demás; algo que hace bastante tiempo que conseguí gracias a mis “prefieros y prometos”.
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