viernes, 29 de abril de 2011

involución

No siempre miro adelante. A veces me ocurre que sin querer me veo envuelto en involuciones, como si mi vida transitara por corrientes circulares en el tiempo. Un vaivén continuo que aunque tiene como meta avanzar, a veces retrocede. No me disgusta la verdad. No soy yo de los de mirar atrás o quedarse anclado en pasados remotos que poco tienen que ofrecer. Lo del “no hay futuro” también lo llevo a cuestas desde mis raíces punk; pero las involuciones surgen solas.
De un tiempo a esta parte vuelvo a quedarme en casa de mi madre. Mi casa.
El gasóleo ha subido y el sueldo ha bajado tanto que vuelvo al hogar familiar y me ahorro una pasta en viajes del trabajo a casa (Alcalá - Madrid).
Quedarme de lleno otra vez en mi habitación, volver a cenar cada día con mi madre, reencontrarme por la calle con antiguos amigos, compañeros de colegio e instituto me ha hecho volver inesperadamente a un apartado de mi vida casi acabado.
El otro día yendo de casa al trabajo, andando claro, pateando las calles de mi Alcalá del alma, recordé mi adolescencia y juventud por todos esos rincones, por cada calle de mi ciudad. Sentí que estaba en casa, como si todo el tiempo transcurrido desde entonces, desde que me “independicé” por llamarlo de alguna manera, hubiera sido solo un sueño, un parón del reloj que después de volver a ponerse en marcha, vuelve a situarme en mi sitio.
Mi ciudad. Alcalá es mi casa y mi mundo … tal vez mi mundo adolescente, pero mi sitio.
De repente me veo otra vez estudiando, otra vez con problemas para llegar a fin de mes. Otra vez ilusionado y asustado apartes iguales ante un futuro incierto.. Igual que cuando tenia 20 años, igual de perdido que entonces.
Si, estoy metido en una intensa involución. De un tiempo a esta parte han vuelto a mi vida amigos y amigas que creí perdidos (jamás olvidados, yo nunca olvido a un amigo). Personas de las que hacia diez años que apenas sin sabía nada. Reaparecen, quedas a tomar una cerveza y piensas ¿Por qué me he pasado tanto tiempo sin ver a estas personas, si estaban al lado?. Y te alegras y recuerdas que entre ellas y ahora, ha habido muchas más que se quedaron perdidas en los limbos del tiempo, sumergidas también en corrientes circulares.
En casa de mi madre siguen estando mis libros de texto, mis proyectos de fin curso; carpetas con recortes del instituto, mis primeros textos en folios ya amarilleados por el tiempo. En casa de mi madre continúan mis cintas más antiguos, las que no me lleve a mi casa o tire cuando salieron los mp3. Aparece aquella cinta grabada, la primera que escuche de Dead Can Dance, o de Sister of Mercy, y en un cassete antiguo vuelvo a escucharla en algún momentito que queda libre.
Luego, llega el fin de semana y regreso a mi casa, a mi casa de “independizado” digo, y otra vez es presente. Pero de un tiempo a esta parte, no se muy bien lo que es presente y lo que es pasado, y lo que es aun peor, no se lo que prefiero.
Así pues, me dejo llevar, balancearme en estas involuciones - evoluciones, tan repentinas y rápidas. Escojo una de esas camisetas negras de Bauhaus y me la pongo en mi casa de “independizado” y me pierdo entre antes y ahora.
Supuestamente el ser humano evoluciona siempre, pero yo que no soy humano, que soy más bien universal, acabo de descubrir que más qué evolucionar, estoy involucionando y que por el camino ya no se ni a donde voy.
Lo mejor de todo, es que me gusta. Para muestra dejo un tema de aquellos que escuchaba con 20 años, que no he dejado de escuchar y que ahora vuelvo a escuchar mas veces si cabe, como un túnel del tiempo que me mantiene unido.

lunes, 18 de abril de 2011

Prefiero y Prometo

Prefiero las cosas sencillas, básicas, esas que nos satisfacen a poco precio. Que sé yo, una tarde de charla, un paseo sosegado por el campo, leer a Benedetti frente al mar, pedalear con mi bici por el Retiro.
Prefiero que me quieran, a que me ignoren, respetar a ser a respetado. Prefiero escuchar lo que me cuenten que bombardear a nadie con mis traumas, que para eso ya esta el blog.
Prefiero a una persona buena que a cientos malas, y a un amigo que merezca la pena, que a muchos conocidos a los que saludar.
Andar por la vida con paso firme, que de puntillas no se aguanta el equilibrio.
Prefiero el olor de la piel recién lavada, que un exceso de perfume, una sonrisa sincera que la que me ofrecen el banco (solo cuando voy a ingresar).
Aun mantengo un poso de inocencia, ya es difícil, no quiero ser un resabiado de la vida, un adulto maduro y con las ideas claras. Prefiero seguir paseando por el país de “nunca jamás”, que crecer de golpe y tenerlo todo claro. Así no me cuestionaría nada.
Prefiero respetar otros puntos de vista, la fe de los demás, las ideas políticas de cada uno, que imponer las mías (exponerlas es otra cosa).
Disfruto más perdido en cualquier tasca, en cualquier antro de Madrid, que en las discotecas mas selectas. Prefiero a la gente de la calle que a los del Congreso, normalmente son mucho más sabios. Prefiero contar lo que me sale de dentro que imponerme una norma.
Me quedo con el verbo querer y no con el de odiar, el cual destierro de mi vida en cuanto empieza a hacerse notar (debe ser algo humano).
Prefiero las faltas de ortografía, las palabras mal dichas de mis vecinas del barrio, las conversaciones de las señoras en la cola del supermercado, que a Sarkozy, Merkel y Zapatero en la sede de la unión europea decidiendo el futuro de la humanidad … Así nos va!
Prefiero tolerar, que discriminar; la peseta al euro, el dialogo a la sordera. Prefiero el olor a cocido madrileño en casa de mi madre, a un asado de foie de oca, con guarnición salvaje del mas allá, aromatizada con canela clavo y azafrán de las islas Seychelles.
Prefiero la literatura a la prensa, la música al ruido de los coches. La fe en Dios, a la negación de la existencia del alma. Prefiero creer que somos algo mas que materia, como un cerdo o una vaca, y que de repente nos hemos convertido en seres humanos. Prefiero pensar así.
Prefiero que España sea una, y no dos, que lo de las dos Españas me suena a algo malo, muy malo que no quiero fomentar.
Prefiero ser tonto, a ser tan listo como la mayoría. Por que a un tonto siempre le queda la opción de aprender, caer, levantarse y equivocarse, que a los tontos todo se nos perdona.
Por eso prometo respetar por igual a las personas de derechas y a aquellos que aun creen en la izquierda. Yo me quedo en medio, lo prefiero, por que ambos tienen la misma parte de razón y derecho a creer en lo que quieran.
Prometo que mientras tenga vista, y cordura, seguiré soñando con los versos de Machado y las historias de García Márquez. Que seguiré escuchando toda clase de música mientras mis oídos puedan oir lo que cada uno me quiera contar. Cada post que leo vuestro, engrandece mi catálogo de conocimientos.
Prometo no abandonar jamás a mis amigos, ni que nadie de mi entorno se sienta olvidado por mí. Querer a los que me quieren y a los que me odian. Poner la otra mejilla no me hace débil sino superior al rencoroso.
Llamar al amigo que no me llama por falta de tiempo no me rebaja, me engrandece. No crecer, no me hace inmaduro, sino capaz de mirar el mundo cada día con ojos nuevos.
Creer en Dios no me hace ignorante, ni infantil, ni antiguo, ni mojigato, me hace persona; al igual que creer en el ser humano, me humaniza.
Prometo conocer gente nueva, propósito que me persigue desde hace tiempo, reírme de todo, aprender de la sabiduría de los demás.
Y prometo, ante todo, ser feliz conmigo mismo y hacer felices a los demás; algo que hace bastante tiempo que conseguí gracias a mis “prefieros y prometos”.

lunes, 11 de abril de 2011

Cementerio Alemán de Cuacos de Yuste

Hacía algo de tiempo que no publicaba nada sobre cementerios, ya sabéis una de mis mayores aficiones es visitarlos. En el último viaje que hice con amigos al valle del Jerte, incluí en mi ruta la visita a este precioso lugar, tan distinto a los cementerios de ciudad. En el cementerio alemán de Caucos de Yuste (Caceres) están enterrados los soldados, aviadores y marinos alemanes de la Primera y Segunda Guerra Mundial que llegaron a las costas y tierras españolas debido a naufragios o al derribo de sus aviones
El gobierno alemán, a través del Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge (organismo encargado de velar por los cementerios de guerra alemanes), decide reunir en un único lugar los cuerpos de los soldados alemanes repartidos por España. Las obras se inician en 1980 y ese mismo año comienza el traslado de los cuerpos, finalizando la labor en 1983, cuando es inaugurado de forma oficial el 1 de junio, con la asistencia de representantes de la Embajada Alemana, autoridades españolas y familiares llegados desde Alemania.
Todas las sepulturas son iguales y únicamente tienen una cruz en granito oscuro. Como inscripción figura el nombre del soldado, su categoría militar, y su fecha de nacimiento y muerte.
Destacan los 38 marinos fallecidos en el hundimiento del U-77 frente a las costas de Calpe, los cinco submarinistas pertenecientes al U-966, un tripulante del U-760, otro del U-454, uno del U-447, cinco del U-755, uno del U-955 y uno del U-39 de la I Guerra Mundial, así como números pilotos y tripulantes de la fuerza aérea (Luftwaffe). Igualmente existen 8 lápidas con la inscripción "Ein Unbekannter Deutsche Soldat", dedicadas a los restos de 8 hombres cuya identidad no se conoce.
Después de este introducción histórica, añado que se trata de un espacio pequeño, rodeado de árboles, en plena naturaleza, lejos de todo. Las cruces están perfectamente alineadas y la sensación de paz es absoluta.
Un espacio precioso para visitar

miércoles, 6 de abril de 2011

Tú y yo


Pasé por delante de tu casa y sentí un impulso extraño. Decidí volver a saludarte, mirarte a la cara y comentarte como me va la vida. No tardaste en sonreír, sabias que de un momento a otro reaparecería. También lo sabia yo. No sé vivir sin ti, ya lo sabes. Me alejo y me acerco una y otra vez, y en cada acercamiento te pido de rodillas que no me dejes marchar nunca más. Nunca me lo niegas. De hecho cada vez estoy más seguro de que no me niegas nada.
Me lancé a tus pies para pedirte perdón por todo el tiempo transcurrido desde la última vez. La luz iluminó tu melena y una sonrisa clara se fijó tu rostro. No sufras, me dijiste, ya sabes que mi paciencia es infinita. No tienes más que venir para que yo acuda.
Gracias, es lo que haría cualquier amigo, pero tu no eres un amigo cualquiera. Ningún otro tiene tanto para ofrecerme.
Me senté un rato en el salón de tu casa. Entrar allí es tener paz y sosiego. Charlar un rato contigo es volver a la vida después de haber paseado por la oscuridad. Hay personas que están muertas casi todo su transcurrir por este mundo; tal vez por que no te conocen …
-Cuéntame ¿todo va bien? .
-Que va, todo se ha torcido de golpe.
-No, me dijiste, cuando parece que las cosas se tuercen es cuando están a punto de enderezarse.
-Me has olvidado ¿verdad?¿Me has abandonado?, le dije
-Eso nunca, jamás olvido a ninguno de mis amigos. Aunque todos termináis viniendo a decirme ¿Por qué me has abandonado?
Comencé a sentir nuevamente el amor que desprendes, ese en el que me quedo tan placidamente dormido. Ese amor que solo tú eres capaz de ofrecerme. La luz que habitualmente te acompaña se coló por cada uno de los poros de mi piel. Me volví a sentir en tus brazos otra vez, de donde nunca debí marchar.
-Lo siento, de verdad. Lo siento. No era mi intención fallarte, le dije.
-Sé como eres. Sé como sois. Estoy preparado para ello. ¡Ven!.
Comenzamos a andar por la arena de una playa tranquila y a punto de atardecer. El sol alborotó tu pelo y entonces me di cuenta de que tan tú eres la felicidad y la vida, que contigo soy invencible. Tus pasos fueron dejando huellas en la arena, huellas que se llenaban de agua con cada oleaje del mar; esos pasos tan difíciles de seguir
-¿Que necesitas?.
-Necesito que me escuches y que me atiendas.
-Eso viene por añadidura, me explicaste.
-¿Por que dices que todo va mal?
-Ya ves, así lo siento.
El silencio se apodero de nosotros, pero algo en mi interior me hizo conocer tu respuesta. Las palabras adecuadas que siempre utilizas para aliviar el alma.
Alcé la vista y allí estabas, colgado de dos palos, con la manos y los pies agujereados. Con el rostro henchido de dolor ¿Quién lo hizo?¿Quién pudo?
Por un momento tú y yo nos volvimos uno.
-Dime que nunca dejaras que me vaya. Dime que siempre estarás a mi lado. No permitas nunca que deje de creer en ti. Sé que el camino es largo y difícil. Sé que hay metas que no se van a cumplir, objetivos que no llegarán. Se que me diste libertad para escoger y que tan solo quieres corregir alguno de mis actos, pero yo solo te pido que nunca me abandones.
Con ese gesto con el que siempre te imagino, tu mirada limpia como un mar en calma. Con esa paz que solo tú sabes transmitir me miraste a los ojos, y sonriendo me dijiste: eso es imposible
Gracias amigo. Gracias por acogerme y estar siempre esperando.
El silencio de la catedral y tu figura crucificada, me dio todas las respuestas que necesitaba. Cuando quieres, aun haces milagros. Sólo estas esperando que te los pidamos.

miércoles, 30 de marzo de 2011

De vez en cuando la vida


De vez en cuando la vida se hace notar. Nos recuerda que está ahí, esperando que nos acordemos de ella, de su inmenso valor. Siguiendo el curso de los días, esa cosa misteriosa que es la vida llama a la puerta o nos estampa un sartenazo contra la cabeza que nos hace frenar y mirarla cara a cara, y hasta dialogar un rato con ella y expresarle las más bellas palabra de amor.
De vez en cuando la vida nos besa en la boca, con sus labios finos y dulces y nos entrega todos sus colores para que juguemos con ellos; nos dice: “míralos, ahí están a tu disposición y sin embargo has dejado pasar el tiempo mirando a otro lado”.
De vez en cuando se enfada con nosotros, y nos llama al orden como nuestros profesores lo hacían en el colegio (dulces recuerdos..), nos regaña como una madre temerosa de que sus hijos vayan por el mal camino, y luego nos envuelve y nos besa y nos acaricia con sus manos suaves …
La vida …
Que don tan preciado y tan despreciado por nosotros hasta que nos damos cuenta de que es perecedera, rápida, a veces rencorosa hasta límites insospechados. Nos la guarda y nos castiga incluso de forma inmerecida …
La vida …
De vez en cuando la vida nos estampa contra un muro, ese que nunca pensamos que íbamos a ver. Y te quedas tan petrificado, tan atontado con el golpe que al levantarte vas por el mundo como mareado, sin rumbo; pero cuando todo lo ves perdido, ella despliega sus alas de colores y nos muestra el mar, el aire, los amigos que nos quieren, los niños que juegan alrededor. Nos enseña su catálogo de cosas bellas, de personas, de ambiciones, de proyectos.
Puta vida. Ramera que no nos deja descansar ni ser felices todo el tiempo que quisiéramos, que juega con nosotros a su juego perverso e imprevisible.
A veces la vida se repliega y se acobarda. Es como si nos dijera: “sigue, sigue sin acordarte de mí, que ya me haré notar cuando menos te lo esperes”. Y siempre cumple su palabra.
Una de cal y otra de arena, debe ser el lema que lleva por bandera. Ten cuidado, no te vayas a pasar. Comete un error que yo me lo cobro.
La vida, tan corta y tan larga, tan divertida y tan difícil. Tan variada. Hoy aquí, mañana quien sabe. Hoy feliz, o tonto o lo que sea … ¿y mañana?…
Pero cuanto la amamos y la necesitamos. Cuanto quiero a esta vida que se tambalea como los árboles en un día de viento.
A veces me siento frente a ella (hay momentos en los que no queda otra) y la grito con toda la fuerza de que soy capaz “Explícame: me merezco una explicación”, pero ella es silenciosa y deja que su compañero el tiempo, resuelva nuestras dudas.
Dirás ¿que le pasa a este chico? ¿Qué problema tiene con la vida?. Básicamente uno: que no la entiendo. Que me cuesta comprender su rencor y su amabilidad. Principalmente que me aferro a ella y a veces veo como se hace notar.
Vida sana, vida buena, larga vida. Palabras que utilizamos sin pararnos a ver que significan, pero ¿Qué somos nosotros sin nuestra vida? Materia, simple materia. Carne y vísceras, grasa y fluidos putrefactibles. Nada más
De vez en cuando merece la pena parar, sentarse a contemplar la grandeza del mundo con los ojos que la vida nos a prestado. Que un instante cada día alcéis la vista a la bóveda del cielo y deis gracias por vivir. Que merece la pena pensar en todo lo que tenemos aquí y como perdemos el tiempo …
Merece la pena …
Camina siempre con el bien de la mano. No dejes que nada te aparte de la felicidad, que nada te aleje de tu sendero. Que cuando camines por él observes el florecer de los árboles en primavera, el cielo de Madrid en verano y el mar cuando atardece. Que goces con las risa sencilla y tierna de un bebe, con las palabras sabias de nuestros padres. Que acaricies su rostro arrugado y lo beses dando gracias por haberte dado la vida.
No hay mayor museo que este mundo ni mayor alegría que el mero hecho de estar vivo.
Cuando camines, por este corto tiempo que la vida nos deja pasear por aquí, piensa que tal vez lo que ves hoy, mañana ya no exista.
Por que alguna veces la vida esta tan bonita que da gusto verla, y otras se torna en negro o en gris para enseñarnos su otra cara.

martes, 22 de marzo de 2011

Francamente querida, me importa un bledo


Muchas veces me he preguntado el por qué del acumular. Por qué me gusta tanto guardar cosas inservibles, recuerdos de otros años, fotografías, objetos que pertenecieron a algún familiar, recortes, vídeos ... mil cosas que atesoro como si entre todos ellos formaran un cuerpo físico que andará solo, sin mí. Si alguien se dedicara a recoger todos mis objetos y ordenarlos cronológicamente probablemente podría hacer una biografía bastante acertada de mi mismo.
Si, antes de que alguno diga en sus comentarios que acumular no sirve para nada, yo le digo que tiene razón pero cada uno tiene sus fetiches y a mí me cuesta mucho tirar cosas que me recuerdan algo o que tienen un valor sentimental importante ( muchas otras van a al basura...)
A lo largo de la vida acumulamos también personas, a las que también me cuesta tirar a la basura, seres que pasan por nuestra vida y de los que me pregunto si habremos dejado alguna huella por pequeña que sea, que opinión les habremos causado, como nos recordaran (si es que los hacen) cuando transcurridos unos años nosotros nos hayamos convertido en un objeto más para ellos: compañeros del colegio, de trabajo, primos hermanos que vimos en el último entierro o la ultima boda. Siempre he llevado como lema y he recalcado a los recién conocidos que cuando una persona entra en mi vida, por mi parte siempre entra para quedarse; es cosa de cada uno marcharse... algo que por cierto ocurre con frecuencia.
A lo largo de la vida, acumulamos ilusiones que se van transformando en otras. Proyectos cumplidos y siempre pendientes de realizar. Viajes que no llegan y otros que dejan decenas de fotografias ... Amores que se trasladan a otras personas.
Pasamos por diferentes hogares, casas que convertimos en nuestro mundo para luego vender y trasladarnos a otros mundos (yo eso lo hago hasta en la misma casa, dispongo de diferentes mundos donde instalarme)
¿Con cuantas personas compartimos cama?¿A cuantas deseamos durante un espacio de tiempo?¿De cuantas nos enamoramos?
Y yo ahora me pregunto ¿cuando nosotros nos marchemos de este mundo, que huella habremos dejado en las personas que nos recuerden?¿Que pasará con todos los objetos? ¿quien volverá a mirar las fotografías y heredará nuestra casa? Cuando nosotros nos marchemos ¿que opinión tendrán de nuestra vida los que aquí se queden?
Yo, que tantas veces me equivoqué sobre mi mismo, que tan bueno me vi. Yo que me creí fiel a mi verdad, que empecé a cuestionarme las cosas cuando los demás me las preguntaron. Yo, que creí que maduraría, que pensé que el mundo era un espacio luminoso y amplio donde tropezarnos con gente interesante.
Yo, que ya lo he conseguido, que ya tengo mi universo tontamente universal, me pregunto, ¿quien se acordará de nosotros cuando hayamos muerto? ¿Quien recordará nuestras risas y atesorara los objetos que nosotros guardamos con tanto interés? ...
Y, como dijo hace poco la grandísima Sara Montiel cuando le preguntaron que qué opinión quedará de ella y con todo su glamour contestó "a mí me importa un bledo, yo no me voy a enterar".
No puedo mas que suscribir sus palabras; ¿que pasara con mis cosas?¿quien heredara mis bienes? ¿como me recordaran.... ? Sólo me cabe decir: "francamente querida, me importa un bledo, yo no me voy a enterar ..."

martes, 15 de marzo de 2011

O lo que ocurre cuando se es madre...


No es que me hay vuelto loco y ahora de repente quiera ser santa y madre. No es eso, que a mí lo de padre, madre o cualquier cosa que represente una responsabilidad de tan alto calado no va conmigo, bastante tengo con ser tonto e intentar ser santa o pecador. El caso es que este post es una sugerencia de mi propia hermana.
Mi hermana es como la mitad mía, y si alguna vez no estuviera yo sería un hombre partido por la mitad; imaginaos, con solo medio cuerpo y medio cerebro y las vísceras desparramándose por el cuerpo incompleto … que lío...
El caso es que mi hermana ha sido madre de dos niños, con lo cual, si ella es la mitad mia, y yo he sido medio padre de dos niños, es como si hubiera sido padre de uno entero que es lo que hacen dos mitades. .. Y ella ha sufrido una completa transformación, la transformación de ser madre de dos, con los cual un montón de preguntas han comenzado a formularse en su cerebro, el medio cerebro tonto que comparte conmigo. Por ejemplo se pregunta por qué empieza a limpiar los mocos y las babas de sus hijos con la manga del jersey o con un pañuelo de papel súper arrugado que lleva en el bolsillo del abrigo desde no se sabe cuando. ¿Será algo de la escuela de madre, algo que brota de forma inconsciente tras el parto?
Y, ¿por qué la paciencia se hace infinita o más, por qué se recoge el pelo con unas pinzas, en vez de hacerse un precioso moldeado como antes? ¿por qué la cartera la lleva en la bolsa de los nenes y el bolso esta en el armario? ¿por qué guisa mas de cuchara y hace menos ensaladas? ¿por qué sale a pasear con el carro de los niños en vez de ir al gimnasio?, y ¿por qué adquiere ese meneillo típico de "voy a dormir a este niño"? ¿por qué tararea canciones de ayer de las que casi ni se acuerda …? ¿por que no canta ya canciones del canto del loco, o de Fangoria, y de repente se le ocurre para dormir al niño una copla del año del hambre?...
Ahora se queda a recoger el salón cuando todos se acuestan, y saca las pechugas del congelador la noche anterior. Ahora se despierta 20 veces en la noche a ver como va la fiebre del niño y antes caía una bomba junto a su cama y no la oia.
Ahora habla con las vecinas y en todo momento de los niños... claro cada una de los suyos; porque antes los bebes tenían las orejas grande o la nariz puntiaguda o yo que se... y los suyos son preciosos, por supuesto, y listísimos y muy espabilados para la edad que tienen...
El caso es que el ser medio padre y ver a mi hermana (al completo) convertida en madre me ha hecho reflexionar sobre esto de la maternidad, un mundo lleno de porqués que va unido al nacimiento y que con el tiempo se agrava con frases como" esto ya lo sabia yo" "te vas a romper la crisma" " come o no hay otra cosa" " si no hay hambre para esto no hay hambre para nada" "Estate quieto que al final cobras" " Ya veras cuando venga tu padre", “ni fiesta ni fiesto” y un largo etcetera de frases hechas por y para las madres. Según crecen ellos crece el largo de su brazo, para que en cualquier circunstancia la mano llegue a su boca si dice algo indebido, o a su culo cuando se pasan de la raya.
Es un compendio de cambios increíbles. Igual que la mujer no tiene el hueso de la cadera cerrado para dar de si en el momento del parto, el hombre si lo tiene cerrado y unido, en esto y en todo lo demás. A mi hermana le inquieta saber como produce leche, y como la almacena sin hacer ella nada y por qué es un pozo sin fondo mientras ellos comen.
Todas estas preguntas y muchas más que planteamos en este post, que como no podía ser de otra manera está escrito entre mi hermana y yo, o sea entre yo y mi otra mitad, o sea entre uno solo.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...